Sebastián Yatra, Reik – Un Año (Official Video)



Sebastián Yatra, Reik – Un Año (Official Video)
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Lyrics:
Yo te conocí en primavera
Me miraste tú de primera
De un verano eterno me enamoré
Y esa despedida en septiembre
En octubre sí que se siente
Noviembre sin ti me dolió también
Llegará diciembre, sigues en mi mente
Fueron seis meses y por fin volveré a verte
Llegará febrero yo seré el primero
En darte flores y decirte que te quiero
Puede que pase un año más de una vez
Sin que te pueda ver
Pero el amor es más fuerte
Puede que el tiempo nos aleje otra vez
Sin saber dónde estés
Pero el amor es más fuerte
Ooooh oh oh oh oh
Te esperaré porque el amor es más fuerte
Ya le dije a mis amigos yo no necesito nada y solo tú estás en mi mente
Mil kilómetros se restan cuando dos almas se suman a lo lejos puedo ver
Solo pienso, solo pienso en ti
Solo pienso, solo pienso en ti
Ya mis primos saben tu apellido que por ti yo estoy perdido, espero que también te pase a ti
Llegará diciembre
Sigues en mi mente
Fueron seis meses y por fin volveré a verte
Llegará febrero yo seré el primero
En darte flores y decirte que te quiero
Puede que pase un año más de una vez
Sin que te pueda ver
Pero el amor es más fuerte
Puede que el tiempo nos aleje otra vez
Sin saber dónde estés
Pero el amor es más fuerte
Ooooh oh oh oh oh
Te esperaré porque el amor es más fuerte
Ooooh oh oh oh oh
Te esperaré porque el amor es más fuerte
Y yo te conocí en primavera
Me miraste tú de primera

#SebastiánYatra #UnAño #Reik

Music video by Sebastián Yatra, Reik performing Un Año. © 2019 UMG Recordings, Inc.

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38 Comments

  1. La mejor canción es esta que se llama llegar a diciembre😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😙😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😙😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😙😚🙃😚🤤😏😋🤤😏🤤😅😚😗🙃😚🙃😄😚😗😚😑😉🤤😉🤤😚😃🤤🥳😚😃😋🥳😘😘😚😘🙂🤤🥰😘😚🙂🫠🥺😘🥰🙂🫠😄😋😌🤤😙🙃😏🤤😗😏😚😅🥲😘🥲😘😛🥲😐🥲😐😘😐🥲🫢🥲😑🙂🤫🙂😑😚😋😚🙂😆🙂😚🤤🙂😗😏😬😏😬😏🤤❤😑😄🙃😋😚🤤😂😃😅😏🙂😅😚😃🤤🥺😅😃😚😀🤤😏🤤🤤🤤😏😘😋🙂😗🙂🤤🙂🙂🙃😅😙🙂😬🙂🙃🙂🙂🙃🙃🙂🙂🙃😚🙃😚🙃😚😙😚😙🙂😙😚😙😚😗😚😙😚😁😚😁😆🥲😆🥲😆🥲🙂🙃😅😚🙂😅😚🙂🙂😅😚🙂😚😅😆🙂😆😛😐🙂😆🙂😛😆😚😆😚😅😚😅😚😅🙂😅😚😅🙂😘🙂🙂🤣😅😗😡🧐😡🫡🤐🙁😱🫥🙁🫤😠🧐🫥😰☹️😒🫣😰😯🙄😱😰🙄🧐😓😳🙄😕😰😒🤔🫤😰😱😒😡😳🧐🫤🙁🫡🫣😡☹️😱🫣😱😱😱😱😱😡🫣🧐😕😮🫢😞🫥🤐🫢😱😶😶‍🌫️🫢😞😶‍🌫️🤐🫥😱😔🤨🫤😐😶‍🌫️😕🧐😡😲🫥😱🙁😱😳😞🤫😕🤫🤫😕🤫😞😞🤫🧐😕😕🧐😯🫥😐🤫😡🙁😞😅🤐🤫🫤😞😞😯🫢🧐🤫😞🤨😓😞😒🤔😕

  2. Es en la UCV de Venezuela, algunas imagínes. Esa última en la prisión es en realidad la facultad de ingeniería (metalurgia) y esa dónde sale el perro y la niña colocando los letreros casi seguro que es el camino a Trasbordo.

  3. Desde junio no sé nada de ella debido a su familia, pero la esperaré porque el amor es más fuerte. Llegará diciembre y seguirá en mi mente. Puede que pase un año más de una vez sin que la pueda ver, pero el amor es más fuerte y la esperaré para ser el primero en darle flores y decirle que la quiero. Mi majo 💌

  4. Esta canción tiene un significado muy especial para mí. 💔

    Cuando estaba en 2.º de secundaria, algunos de mis compañeros la cantaban con una guitarra en el salón. Yo los escuchaba mientras me sentía excluida, sin imaginar que años después esta canción terminaría recordándome una parte muy importante de mi vida.

    Actualmente tengo 20 años, aunque por mi apariencia y la forma en que me peino muchas personas dicen que parezco de 14 o incluso menos. Desde niña siempre fui muy callada, sensible y me costaba defenderme.

    En primaria estudiaba en una escuela privada y sufrí mucho bullying. Un compañero me insultaba y me llamaba “virus”, y otros se unían a él. Muchas chicas también me dejaban de lado. Yo no sabía cómo defenderme y muchas veces terminaba sola. Después cambié a una escuela pública y pensé que todo sería diferente, pero con el tiempo aparecieron nuevamente los grupos, las jerarquías y el rechazo.

    En 3.º, 4.º y 5.º de secundaria acumulé mucha frustración. A veces reaccionaba de maneras que no representaban quién realmente era y terminé lastimando a algunas amigas. No lo justifico, pero con los años entendí que todo aquello había dejado huellas en mí.

    A pesar de todo, mi familia biológica nunca fue mala conmigo. Mi mamá y mi papá me cuidaron, estuvieron presentes, organizaron mis cumpleaños, me compraron juguetes y trataron de educarme bien. Los quiero mucho y sé que siempre quisieron protegerme.

    Pero hay algo que aprendí especialmente de mi abuela, que en paz descanse: la empatía.

    Ella una vez me contó que mientras iba a recogerme a la escuela encontró a una niña llorando sola en una banca porque sus compañeros se habían burlado de su almuerzo humilde. Mi abuela se acercó, la consoló, le dio la manzana que llevaba y hasta consiguió hacerla sonreír señalándole un avión.

    Esa historia se quedó conmigo ya que mi madre cuando se trataba de cosas así ella solo se quedaba callada no decía nada como si no supiera manejar la situación no me prohibía nada Pero a ella no le gustaba esas cosas hasta con dulzura y cariño me decía que no piense ni gaste mi energía en consolar a otros que ese era problema de esa gente yo no tendría que importante el dolor de otras personas

    Quizás por eso, años después cuando mi abuelita después de meses falleció Pero como últimas palabras me dejó que ayude a los más necesitados y les de cariño, cuando conocí a Mathias, un niño de 11 años de mi vecindario, sentí inmediatamente empatía por él.

    Lo conocí en un evento de Navidad de mi barrio. Mathias había ganado una bicicleta y yo me alegré muchísimo por él. Días después, mientras estaba con mi mamá y mi hermanito en el parque de la avenida, lo vimos limpiando autos.

    Mi mamá lo reconoció y lo llamó.

    Él se acercó, nos habló muy educadamente y desde entonces comenzó a saludarla cada vez que la veía.

    Pero mientras Mathias siempre la saludaba con respeto, mi mamá comenzó a hablarme de él de una manera que me dolía. Lo llamaba “pandillero”, “callejero” y “mugroso”, principalmente por su apariencia, su familia y el lugar donde vivía.

    Yo no podía verlo de esa manera.

    Yo veía a un niño.

    Un niño humilde, vulnerable y que estaba pasando por circunstancias difíciles.

    Sentí ganas de cuidarlo y tratarlo como un primo pequeño. Yo también sabía lo que era sentirse rechazada y por eso quería que él pudiera sentirse feliz.

    Un día me contó que nunca había ido a un centro comercial. Yo había ahorrado durante mucho tiempo mis propinas, así que decidí llevarlo a los juegos mecánicos.

    Bailamos, jugamos, nos divertimos y después comimos juntos. Ver su sonrisa fue uno de esos momentos que nunca se olvidan.

    Después le compré ropa para Navidad y fui a conocer a su familia. También llevé un regalo para su hermanita Mikela. Su familia fue amable conmigo y por un momento sentí que había encontrado una segunda familia, sin que eso significara reemplazar a la mía.

    Un sábado fui nuevamente a su casa. Estaban Mathias y sus hermanos pequeños Mikela y Aldahir, y después se unió Kevin el hermano mayor . Terminamos bailando y jugando todos juntos como una gran amistad sin importar las diferencias.

    Ese día fui muy feliz.

    Pero también fue uno de los últimos días que pudimos estar así.

    Mi mamá tenía miedo de que aquella amistad pudiera traerme problemas y pensaba que Mathias terminaría siguiendo el mismo camino que las personas que ella asociaba con su entorno.

    Yo entendía que quería protegerme porque era mi mamá, pero no compartía su manera de verlo.

    Hasta que finalmente ella le dijo a Mathias que ya no fuera mi amigo.

    Él se alejó.

    Y yo volví a sentir aquella soledad que conocía desde primaria.

    Por eso esta canción ahora me recuerda a tantas cosas: a la niña que sufría bullying, a la adolescente que buscaba un lugar donde sentirse aceptada, a mi abuela enseñándome que debemos mirar más allá de las apariencias y a Mathias, aquel niño que por un tiempo consiguió devolverme una felicidad que creía perdida.

    Mi mamá no fue una mala madre. Mi familia no fue mala conmigo. Simplemente creo que en ese momento mi mamá se dejó llevar demasiado por el miedo y por las apariencias.

    Yo, en cambio, quiero seguir llevando conmigo lo que mi abuela me enseñó.

    Porque detrás de una apariencia, de una familia o de una situación económica siempre hay una persona.

    Y Mathias, antes que cualquier etiqueta, era solamente un niño que merecía ser tratado como tal.

    Quizás algún día la vida nos lleve por caminos completamente diferentes.

    Pero cuando vuelva a escuchar esta canción, recordaré aquellos juegos mecánicos, aquella Navidad, su sonrisa y todos esos momentos en los que, por un instante, ninguno de los dos se sintió solo.

    Y eso nunca fue un sueño. ❤‍🩹

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